Abren y cierran la puerta, estoy sentado con en una sala de estudio en la universidad, se supone que debo estar estudiando pero en realidad no hago más que mirar la puerta esperando una mirada.
Son las once y media y Anderson esta a mi costado durmiendo porque esta cansado de estar cansado, debería estar estudiando pero el recostarse en sus brazos parece mejor idea que mirar las separatas que están en frente de él. Al otro lado esta Jonathan, él sí está estudiando, ahora mira lo que escribo, bromea.
Yo estoy acá, escribiendo (mi dudoso talento), acabo de leer una novela de Ribeyro, miro para un lado y para el otro, aún me siento angustiado y no es por la práctica de esta tarde, es por esa mirada que no logra cruzar esa puerta que no dejo de ver.
El café ha dejado un sabor amargo en la boca, un cigarro estaría bien pero no se puede fumar en este lugar, tampoco pudo escuchar música porque Anderson abusa de mi MP3 reventando sus odios con la explosión de notas musicales que parecen nunca terminar de impactar contra él, lo mejor sería salir a caminar un rato, pero suficiente tengo con toda la porquería que traigo en la cabeza, estoy cansado de los libros sobre la mesa, de tener que aguantar a los catedráticos, al rector, a los decanos y toda esa élite que cuida la cuna de los profesionales, si tan solo supieran que yo no soy el único que cree que todo esto es una mierda…
Después de varios minutos nos aburrimos de “estudiar”, una severa inversión de siete soles en cafeína no me ha vuelto la razón, pero aun sigo con estas líneas que no llegan a su fin. Salimos de los cubículos y Omar esta afuera con su enamorada, bromeamos, reímos y yo todavía no encuentro esa mirada. Omar me dice que escuche una canción, la escucho, es perfecta.
Cuando salgo por una dosis más de café logro reconocer una mirada entre la multitud, me saluda, me hace una pregunta, se va…
Con Joaquín Sabina en los oídos ya es suficiente para seguir pensando en el mismo tema, y este mensaje de texto que me acaba de llegar no puedo rechazarlo, es una invitación informal a estrechar palabras con esa mirada, tal vez un abrazo y preguntas con respuestas inexactas.
Bajo las escaleras de esta universidad que no termina de aburrirme. Quinto piso, cuarto y ahí esta esa mirada, saliendo de un salón que nunca he entrado. Un saludo, un “acompáñame”, una conversación trivial, una larga caminata que consiste en subir y bajar las escaleras, por fin nos sentamos en las escaleras, otro café me acompaña y la conversación continua. Puedo sentir el líquido fluir por mi garganta, amargo, áspero, agradable.
- Y tú, ¿Me quieres a mí? – sentencio con una sonrisa a medias.
Una despedida más, “espérame a la salida” mientras acariciaba mi cabello.
Las dos de la tarde marca mi celular, y estoy con Omar y Anderson (de repente Anderson se vuelve un amigo indiscutible), me he vuelto un poco más locuaz cuando hablo del tema, me dice que no me desespere, que siga el curso de las cosas, que si me apresuro todo saldrá mal. Escucho con atención, el viento azota y estira mi cabello.
Estoy caminando apurado, la práctica ya debe de haber empezado, solo pienso en que debo salir rápido a escribir para sobrevivir al estereotipo sistemático de la capital, una especie de bestia ruda capaz de despojarte de la sensibilidad, del lado mas humano de vivir.
Han pasado veinte minutos y estoy con el examen frente a mí, un profesor cuida el salón, es bajito, serio y viste de corbata, parece que estuviera amargo por algo o alguien, por eso yo trato de no mirarlo, por el contrario me dedico a terminar esta prueba que no prueba nada.
Ha pasado poco más de quince minutos, mi pie derecho delata mi desesperación por salir, miro el reloj a cada rato.
He resuelto todo el examen, creo que esta vez me ha ido bien.
No puedo evitarlo más y abro mi mochila, meto todo lo que puedo, entrego la prueba.
Salgo del salón.
"...Y mis mentiras son batallas inventadas para ganar mis propias guerras." - La Madera del Alma - Gianmarco
octubre 31, 2008
octubre 07, 2008
Carito
He pasado mi domingo junto a Carito, la inocencia y ternura en la mirada, la dulzura y la alegría de vivir las cosas a su manera.
Cuando llegué a la casa de mi tío, luego de ser el chofer de mis primos, ella estaba sentada en la mesa comiendo, no había cambiado mucho después de tres meses (casi nadie cambia en tres meses), me reconoció al instante y me saludó con mucho cariño, yo también porque me acuerdo bien cuando nos conocimos en la oficina de mi hermana.
No hablamos mucho en ese momento porque fui a la cocina a buscar algo que comer, y me quede conversando con Romi y Piera (unas primas muy particulares que me hacen reír mucho).
Luego de haber comido demasiado con mis primas y algunos primos, fui al cuarto de Nicolás a dormir un rato, me eché, acomodé unas cuantas almohadas (porque dormir se ha vuelto una vez más un problema), estuve a punto de cerrar los ojos y apareció ella con una sonrisa interminable, diciéndome:
-Chino, ¡te encontré! – Mientras yo me reía de esa forma tan curiosa al hablar.
No entendí muy bien lo que me quería decir, pero se recostó junto a mí, me besó la mejilla y me dijo que durmiera, y yo, muy obediente, me quedé dormido.
Desperté un poco ofuscado y ella aún estaba ahí, a mi costado mirándome y sonriendo de nuevo, sentía su fragancia a inocencia y me convertía en la persona más feliz cuando ella me acariciaba.
No sé cuanto tiempo pasamos en la cama de Nicolás, pero luego ella tenía que irse, y la noche se tornó muy triste
Carito, me dolió mucho verte llorar cuando nos despedimos, me dejó muy triste y apenado y sé que para tus escasos cuatro años no entiendes muchas cosas, y yo a mis diecisiete estoy casi como tú, pero espero lo mejor para ti. Dios, yo que no merezco nada por dudar de tu dudosa existencia, solo te pido que la cuides, que la protejas de todos esos niñitos que en el jardín se portan mal, para que ellos no le hagan nada malo y si es posible castígalos si es que se les ocurre hacer daño a mi Carito.
Cuando llegué a la casa de mi tío, luego de ser el chofer de mis primos, ella estaba sentada en la mesa comiendo, no había cambiado mucho después de tres meses (casi nadie cambia en tres meses), me reconoció al instante y me saludó con mucho cariño, yo también porque me acuerdo bien cuando nos conocimos en la oficina de mi hermana.
No hablamos mucho en ese momento porque fui a la cocina a buscar algo que comer, y me quede conversando con Romi y Piera (unas primas muy particulares que me hacen reír mucho).
Luego de haber comido demasiado con mis primas y algunos primos, fui al cuarto de Nicolás a dormir un rato, me eché, acomodé unas cuantas almohadas (porque dormir se ha vuelto una vez más un problema), estuve a punto de cerrar los ojos y apareció ella con una sonrisa interminable, diciéndome:
-Chino, ¡te encontré! – Mientras yo me reía de esa forma tan curiosa al hablar.
No entendí muy bien lo que me quería decir, pero se recostó junto a mí, me besó la mejilla y me dijo que durmiera, y yo, muy obediente, me quedé dormido.
Desperté un poco ofuscado y ella aún estaba ahí, a mi costado mirándome y sonriendo de nuevo, sentía su fragancia a inocencia y me convertía en la persona más feliz cuando ella me acariciaba.
No sé cuanto tiempo pasamos en la cama de Nicolás, pero luego ella tenía que irse, y la noche se tornó muy triste
Carito, me dolió mucho verte llorar cuando nos despedimos, me dejó muy triste y apenado y sé que para tus escasos cuatro años no entiendes muchas cosas, y yo a mis diecisiete estoy casi como tú, pero espero lo mejor para ti. Dios, yo que no merezco nada por dudar de tu dudosa existencia, solo te pido que la cuides, que la protejas de todos esos niñitos que en el jardín se portan mal, para que ellos no le hagan nada malo y si es posible castígalos si es que se les ocurre hacer daño a mi Carito.
octubre 01, 2008
Cuando estas en la universidad
Cuando estas en la universidad, las legañas te invaden poco a poco tus pestañas, los bostezos son más frecuentes, el café se vuelve una bebida progresiva y los días son largos e interminables, y al mismo tiempo cortos y fugaces.
También existen ciertas ventajas, conoces gente interesante (si tienes suerte), te tocan buenos horarios (si tienes suerte), y consigues una bonita y simpática enamorada (si tienes suerte). No es por hacerme la victima de esta realidad, pero siempre he tenido mala suerte, lo peor de todo es que el colmo de poseer esta mala suerte, es que, cuando tengo buena suerte, no recibo algo que me guste, pero ese no es el tema.
La universidad, la fabrica de profesionales (no sé quién lo dijo, pero me gusta) el lugar donde tengo que pasar mas de diez horas, sentado en el vientre de las aulas, con los lentes (sino me quedaré más ciego), con un lapicero a media tinta, y un cuaderno que esta en blanco, al igual que mi cerebro.
Cuando estas en la universidad, la biblioteca es tu centro de refugio, aunque de todo lo que lees entiendes nada, pero igual, te metes a esos cubículos ridículos, crees que puedes aprobar una práctica, te metes en la psicología del “si se puede”, y lees, no entiendes pero lees. Lo peor de todo es que gastas más de dos soles para un resaltador, y subrayas lo más importante, pero sabes que no entiendes, estas hecho un zombie, vives en tu mundo de progreso y éxito, pero no entiendes nada de lo que lees.
Sales de tu practica, crees que te ha ido bien, lo difundes a tus amigos, dices que estas tranquilo, que te ha ido bien, y que es mejor que vayas a festejar de que apruebas de ley. Esa noche, tomas, bailas, esta alegre, sin embargo te cuestionas si en verdad te ha ido bien (te jodiste compare!), y prendes un cigarro, te alejas de la fiesta, ahora si estas preocupado, no quieres preguntar a nadie sobre el examen, te pueden mandar a la m...
Estas con la resaca, mareos, sed, pérdida del equilibrio, ojos rojos, etc. Síntomas de una resaca brutal, y esperas a que se te pase para que puedas comer algo rico.
Los días pasan, la tortura es grande (y encima tienes más prácticas), ahora preguntas, y la gente, al igual que tu, esta mas confundida.
Llega el día de la entrega de practicas (¿estas nervioso?... ni tú lo sabes), los apellidos son soltados al espacio estelar de las aulas, están entregando las practicas, y tu sigues preocupado, miras a una lado, miras a otro, hay gente contenta, hay gente triste y hay gente (al igual que tu) conformista. Pero tu caso es diferente, puedes ser conformista, pero esa nota tiene que ser buena, o por lo menos tú tan continuo once.
- Vásquez…
Eres el ultimo de la lista, y todos te ven (uuuuuuyyy, estas frito), caminas, todo esta lento, puedes ver los ojos de la profesora que tanto odias, piensas, y el mundo entero cruza por tu cabeza, desde que naciste hasta que mueras cuando veas tu nota.
Ves tu nota, haz festejado en vano, incluso podrías llorar, pero eres un hombre (estas en un mundo machista) y caminas cabizbajo, buscando… no buscas nada, simplemente el profe cree que tus argumentos, ideas, síntesis, hipótesis, opiniones, etc no son las que el quería que sea, y esfuérzate más para la próxima, que tal vez sea mas difícil.
Cuando estas en la universidad, estas en un infierno pintado como un camino de logros, éxitos, triunfos y todo lo que más quieras ponerle a esa mascara, al fin y al cabo, es solo un camino, una fabrica de profesionales, un universo lleno de promesas.
Me voy a leer.
También existen ciertas ventajas, conoces gente interesante (si tienes suerte), te tocan buenos horarios (si tienes suerte), y consigues una bonita y simpática enamorada (si tienes suerte). No es por hacerme la victima de esta realidad, pero siempre he tenido mala suerte, lo peor de todo es que el colmo de poseer esta mala suerte, es que, cuando tengo buena suerte, no recibo algo que me guste, pero ese no es el tema.
La universidad, la fabrica de profesionales (no sé quién lo dijo, pero me gusta) el lugar donde tengo que pasar mas de diez horas, sentado en el vientre de las aulas, con los lentes (sino me quedaré más ciego), con un lapicero a media tinta, y un cuaderno que esta en blanco, al igual que mi cerebro.
Cuando estas en la universidad, la biblioteca es tu centro de refugio, aunque de todo lo que lees entiendes nada, pero igual, te metes a esos cubículos ridículos, crees que puedes aprobar una práctica, te metes en la psicología del “si se puede”, y lees, no entiendes pero lees. Lo peor de todo es que gastas más de dos soles para un resaltador, y subrayas lo más importante, pero sabes que no entiendes, estas hecho un zombie, vives en tu mundo de progreso y éxito, pero no entiendes nada de lo que lees.
Sales de tu practica, crees que te ha ido bien, lo difundes a tus amigos, dices que estas tranquilo, que te ha ido bien, y que es mejor que vayas a festejar de que apruebas de ley. Esa noche, tomas, bailas, esta alegre, sin embargo te cuestionas si en verdad te ha ido bien (te jodiste compare!), y prendes un cigarro, te alejas de la fiesta, ahora si estas preocupado, no quieres preguntar a nadie sobre el examen, te pueden mandar a la m...
Estas con la resaca, mareos, sed, pérdida del equilibrio, ojos rojos, etc. Síntomas de una resaca brutal, y esperas a que se te pase para que puedas comer algo rico.
Los días pasan, la tortura es grande (y encima tienes más prácticas), ahora preguntas, y la gente, al igual que tu, esta mas confundida.
Llega el día de la entrega de practicas (¿estas nervioso?... ni tú lo sabes), los apellidos son soltados al espacio estelar de las aulas, están entregando las practicas, y tu sigues preocupado, miras a una lado, miras a otro, hay gente contenta, hay gente triste y hay gente (al igual que tu) conformista. Pero tu caso es diferente, puedes ser conformista, pero esa nota tiene que ser buena, o por lo menos tú tan continuo once.
- Vásquez…
Eres el ultimo de la lista, y todos te ven (uuuuuuyyy, estas frito), caminas, todo esta lento, puedes ver los ojos de la profesora que tanto odias, piensas, y el mundo entero cruza por tu cabeza, desde que naciste hasta que mueras cuando veas tu nota.
Ves tu nota, haz festejado en vano, incluso podrías llorar, pero eres un hombre (estas en un mundo machista) y caminas cabizbajo, buscando… no buscas nada, simplemente el profe cree que tus argumentos, ideas, síntesis, hipótesis, opiniones, etc no son las que el quería que sea, y esfuérzate más para la próxima, que tal vez sea mas difícil.
Cuando estas en la universidad, estas en un infierno pintado como un camino de logros, éxitos, triunfos y todo lo que más quieras ponerle a esa mascara, al fin y al cabo, es solo un camino, una fabrica de profesionales, un universo lleno de promesas.
Me voy a leer.
septiembre 23, 2008
Los minutos del fracaso.
El estómago me retuerce, he comido demasiado, el haber perdido la costumbre de comer en el mercado ha hecho que mi pequeño estómago esté sufriendo.
Anderson está a mi costado, da las últimas repasadas para el examen de hoy, coge una hoja, la ve pero no la lee, se desespera y coge el celular para llamar a Adriano, el cual no le contesta.
Yo estoy escribiendo a su costado, esto no implica que este preparado (psicológicamente o académicamente) para esta práctica, a decir verdad tampoco es de mi interés, me conformo con mi conformismo, mi mediocridad y mi pequeña y diminuta personalidad que no me sirve para nada.
Ojala que en el salón que me ha tocado esté alguien de mi interés, sino será el colmo del aburrimiento. No me interesa ser administrador, tampoco estaba en mis planes la universidad, simplemente me gustaría vivir de mi talento o seudo-talento (del que cada día me convenso de que no lo tengo) el cual no me lleva a otra cosa, sino, a la autodestrucción.
Anderson, al igual que yo (solo que mas notorio), le duele el estómago. Adriano por fin le contestó y no sé que tanta huevada hablan, yo sigo escribiendo a su costado, riéndome (ahora si), porque ya colgó el celular, de las bromas de Anderson.
Una muchacha de naranja pasa por las escaleras regalándonos un asombroso espectáculo, ambos lo disfrutamos morbosamente.
Omar no llega, no creo que llegue rápido (pensábamos repasar con él), él debe estar ocupado cumpliendo con su rutina de buen enamorado (muy diferente a mi) y haciendo mas cosas de las que debe con la susodicha.
2:58 en el reloj, voy a llegar tarde a esa practica, guardo todo en mi mochila, Omar, que ya llego, ordena su trabajo, Anderson y yo salimos, caminamos hasta las gradas, bajamos, conversamos, reímos, no tenemos miedo, y encuentro mi salón.
- ¿Tocaste la puerta?- Le pregunto a la pelirroja que esta en la puerta.
- Si
Me acerco a la ventana y toco una vez más la puerta, veo al profesor haciendo un ademán para entrar por la puerta de atrás.
- ¿Haz estudiado?- Me pregunta la pelirroja.
- Un poco, ¿Tu?- Decirle que si, seria tonto.
- Más o menos- Suave flaca, estas a punto de rozar mis labios.
Abro la puerta, entra la pelirroja, entro detrás de ella, y me ubico en una silla.
4:30, no me ha ido tan mal en el examen, la pelirroja salió mas temprano, creo que ella si estudió, y yo… bueno, ni si quiera yo me preocupo… ni siquiera.
Anderson está a mi costado, da las últimas repasadas para el examen de hoy, coge una hoja, la ve pero no la lee, se desespera y coge el celular para llamar a Adriano, el cual no le contesta.
Yo estoy escribiendo a su costado, esto no implica que este preparado (psicológicamente o académicamente) para esta práctica, a decir verdad tampoco es de mi interés, me conformo con mi conformismo, mi mediocridad y mi pequeña y diminuta personalidad que no me sirve para nada.
Ojala que en el salón que me ha tocado esté alguien de mi interés, sino será el colmo del aburrimiento. No me interesa ser administrador, tampoco estaba en mis planes la universidad, simplemente me gustaría vivir de mi talento o seudo-talento (del que cada día me convenso de que no lo tengo) el cual no me lleva a otra cosa, sino, a la autodestrucción.
Anderson, al igual que yo (solo que mas notorio), le duele el estómago. Adriano por fin le contestó y no sé que tanta huevada hablan, yo sigo escribiendo a su costado, riéndome (ahora si), porque ya colgó el celular, de las bromas de Anderson.
Una muchacha de naranja pasa por las escaleras regalándonos un asombroso espectáculo, ambos lo disfrutamos morbosamente.
Omar no llega, no creo que llegue rápido (pensábamos repasar con él), él debe estar ocupado cumpliendo con su rutina de buen enamorado (muy diferente a mi) y haciendo mas cosas de las que debe con la susodicha.
2:58 en el reloj, voy a llegar tarde a esa practica, guardo todo en mi mochila, Omar, que ya llego, ordena su trabajo, Anderson y yo salimos, caminamos hasta las gradas, bajamos, conversamos, reímos, no tenemos miedo, y encuentro mi salón.
- ¿Tocaste la puerta?- Le pregunto a la pelirroja que esta en la puerta.
- Si
Me acerco a la ventana y toco una vez más la puerta, veo al profesor haciendo un ademán para entrar por la puerta de atrás.
- ¿Haz estudiado?- Me pregunta la pelirroja.
- Un poco, ¿Tu?- Decirle que si, seria tonto.
- Más o menos- Suave flaca, estas a punto de rozar mis labios.
Abro la puerta, entra la pelirroja, entro detrás de ella, y me ubico en una silla.
4:30, no me ha ido tan mal en el examen, la pelirroja salió mas temprano, creo que ella si estudió, y yo… bueno, ni si quiera yo me preocupo… ni siquiera.
septiembre 02, 2008
Carmin.
Carmín, mi hermana, llego hace tiempo de Madrid, para luego irse a Arequipa, y pasar el cumpleaños de mi sobrina, poco o nada conocida, Ana Sofía, y su personalidad hace acreedora de su tan bello nombre, mi sobrina tan linda, un angelita traída al mundo por una hermana que nunca me hablo, y nunca se dignará a hablarme.
Cuando Carmín llegó de Arequipa, yo había tenido una de mis reuniones poco saludables y lamentablemente nada recomendables, esas de las que me vuelvo un buen bromista y hacen que me ardan los ojos miopes, heredados de mi padre, por el exceso del alcohol. Esas reuniones en las cuales tengo que quedarme a dormir en la casa de mi buen amigo Freddy, y enfrentar la incomodidad de un mueble donde no entra mi cuerpo, pero el alcohol en la cabeza, hace que caiga dormido en los lugares más incómodos del mundo.
El haber dormido poco y haber llegado a mi casa a las ocho de la mañana, hicieron que este de muy mal humor, y que duerma en otro mueble donde mi cuerpo no entre.
El domingo estuve muy estresado, no salude a Carmín, me porte como un mal hermano, no me digne a bañarme, y mucho menos a leer o escribir en mi blog, no quise recibir llamadas, solo quería dormir y que nadie me hablara, ni que me recuerden que estaba con en rebote en mi cabeza.
Me he preguntado cómo Carmín (en realidad se llama Lucié, pero yo ya la conocí como Carmín) hace escala en Sao Paulo y esperar un par de horas para estar cómoda en un asiento, según ella, se tiro todo su dinero en Madrid comprándose tonterías, eso significaba, conseguir un pasaje mas barato.
Pero bueno, este lunes ha sido muy diferente, dormí menos de ocho horas, lo cual implica mí bajo estado de ánimo y con ganas de querer dormir. Fui a la universidad con ganas de morir, meditando seriamente no entrar a clases y dormir en un comodísimo cubículo de estudios en la biblioteca de mi no querida, ni apreciada universidad.
Pero no, lamentablemente estoy sufriendo de una grave enfermedad “entrar en razón” lo cual me causara problemas mas adelante, y lo hizo hoy día, porque entré a clase, y me dejaron una tarea fácil para mi habito de lector, pero difícil para mi habito de alumno.
Salí de la universidad luego de una interminable clase de matemática, y encontré con un amigo que hace mucho tiempo que no lo veía, fuimos al billar, jugamos, y luego recibí una llamada de mi padre, diciéndome casi a gritos que Carmín estaba esperándome en la puerta de la casa.
Por suerte Carmín se da cuenta de sus errores y es muy comprensible, y entendió que ella no dijo a que hora llegaría, entonces nadie organizó su tiempo y por eso tuvo que esperar mucho tiempo en la puerta de la casa.
Fuimos al restaurante a comer, ella ordeno carne y vino, yo solo deseaba coca-cola, lo cual me hace muy feliz.
Llegamos a casa, miramos tele y nos quedamos dormidos en la cama de Nataly…
Ya en la noche, conversaríamos entre hermanos.
Hoy me levante feliz, dormí mas de ocho horas, me bañe, me cambie, ordene mi cuarto y fuimos a tomar desayuno con Carmín en un café que esta cerca de la casa, me habló de Madrid, de cómo es su vida en España y que es lo que hará hoy día.
He llegado sano y salvo a la universidad, junto a mi hermana, ella se fue a la embajada a ordenar sus papeles, yo tengo que estudiar en esta universidad y tratar de ser alguien en la vida.
Carmín regresara a Madrid la próxima semana, o tal vez viajara esta semana a Arequipa a recoger sus cosas (si es que no las pide por encargo).
Cuando Carmín llegó de Arequipa, yo había tenido una de mis reuniones poco saludables y lamentablemente nada recomendables, esas de las que me vuelvo un buen bromista y hacen que me ardan los ojos miopes, heredados de mi padre, por el exceso del alcohol. Esas reuniones en las cuales tengo que quedarme a dormir en la casa de mi buen amigo Freddy, y enfrentar la incomodidad de un mueble donde no entra mi cuerpo, pero el alcohol en la cabeza, hace que caiga dormido en los lugares más incómodos del mundo.
El haber dormido poco y haber llegado a mi casa a las ocho de la mañana, hicieron que este de muy mal humor, y que duerma en otro mueble donde mi cuerpo no entre.
El domingo estuve muy estresado, no salude a Carmín, me porte como un mal hermano, no me digne a bañarme, y mucho menos a leer o escribir en mi blog, no quise recibir llamadas, solo quería dormir y que nadie me hablara, ni que me recuerden que estaba con en rebote en mi cabeza.
Me he preguntado cómo Carmín (en realidad se llama Lucié, pero yo ya la conocí como Carmín) hace escala en Sao Paulo y esperar un par de horas para estar cómoda en un asiento, según ella, se tiro todo su dinero en Madrid comprándose tonterías, eso significaba, conseguir un pasaje mas barato.
Pero bueno, este lunes ha sido muy diferente, dormí menos de ocho horas, lo cual implica mí bajo estado de ánimo y con ganas de querer dormir. Fui a la universidad con ganas de morir, meditando seriamente no entrar a clases y dormir en un comodísimo cubículo de estudios en la biblioteca de mi no querida, ni apreciada universidad.
Pero no, lamentablemente estoy sufriendo de una grave enfermedad “entrar en razón” lo cual me causara problemas mas adelante, y lo hizo hoy día, porque entré a clase, y me dejaron una tarea fácil para mi habito de lector, pero difícil para mi habito de alumno.
Salí de la universidad luego de una interminable clase de matemática, y encontré con un amigo que hace mucho tiempo que no lo veía, fuimos al billar, jugamos, y luego recibí una llamada de mi padre, diciéndome casi a gritos que Carmín estaba esperándome en la puerta de la casa.
Por suerte Carmín se da cuenta de sus errores y es muy comprensible, y entendió que ella no dijo a que hora llegaría, entonces nadie organizó su tiempo y por eso tuvo que esperar mucho tiempo en la puerta de la casa.
Fuimos al restaurante a comer, ella ordeno carne y vino, yo solo deseaba coca-cola, lo cual me hace muy feliz.
Llegamos a casa, miramos tele y nos quedamos dormidos en la cama de Nataly…
Ya en la noche, conversaríamos entre hermanos.
Hoy me levante feliz, dormí mas de ocho horas, me bañe, me cambie, ordene mi cuarto y fuimos a tomar desayuno con Carmín en un café que esta cerca de la casa, me habló de Madrid, de cómo es su vida en España y que es lo que hará hoy día.
He llegado sano y salvo a la universidad, junto a mi hermana, ella se fue a la embajada a ordenar sus papeles, yo tengo que estudiar en esta universidad y tratar de ser alguien en la vida.
Carmín regresara a Madrid la próxima semana, o tal vez viajara esta semana a Arequipa a recoger sus cosas (si es que no las pide por encargo).
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